viernes, 21 de febrero de 2014

¿A qué edad se deja de tener pensamiento juvenil?



Toda moral consuetudinaria dicta la sentencia de la prosperidad a ciertas edades estipuladas, por mera comodidad. Para su mejor ubicación y utilización.

   En Occidente se ha capitalizado tanto la caducidad de la productividad humana, que se aducen a ciertos estados de la trayectoria vivencial etiquetas y esquemas propicios para la <superación>. Pero es <superación> de quien le percibe, no de quien pretende llegar a esa meta.

   Si bien el <destino> es distinto para cada sujeto, asimismo hay un momento prólijo para exacerbar ciertas cualidades que estén en su máximo apogeo. Pero ante la posible moral de alquien que pudiera percibirle, tales cinismos caerían del agrado y sería digno de reprochar y acongojarle con restricciones o insozlayables improperios.

   Occidente se ha regido por la religión judeocristiana misma que, determinó la libertad simbiótica del individuo con su credo y moral a partir de su aparición hasta poco entrado el Renacimiento. No obstante, mientras más aglomeración urbana, más motivos para rehacer la convivencia que poco a poco se distorsiona y ejemplifica como una reminiscencia de algo que no vendrá.

   Así, pues, se otorga el juicio de las edades según la prosperidad iniciada por una moral tempranamente inculcada. Nace, crece, adquiere posesiones materiales y muere. ¿Pero en qué orden se implica el crecimiento intelectual, a qué edad se es menester perecer? Inclusive el nacimiento, resultado prematuramente de eventos prennatales, no escapa a no conllevar un determinado reloj según la moral de quien así lo <impone>.

   Pensamiento juvenil. Se concreta como la secuencia de juicios de temprana edad. Fresca para recibir empíricamente indicaciones del entorno.

   La edad no implica madurez, mucho menos conocimiento.

 

   Un hombre maduro que, con 40 años en su haber, puede tener analógicamente la edad mental de un mancebo, o inclusive carecer de preparación académica. En sectores de la humanidad, donde no ha penetrado la cultura y que tanto el puritanismo como escrúpulos, han impedido un desarrollo de una estructura y visión más amplia de la humanidad, el proceso cognitivo se retrasa inclusive generaciones. Y entonces un occidental con su manera de metabolizar la información hoy día tan asequible, y las experiencias tan crudas y procaces del aceleramiento en el neoliberalismo, coloca la madurez y el conocimiento en quienes antaño fueron los más experimentados.

   Donde en generaciones previas a la mansedumbre comercial solía llevarse la vida según la vieja usanza, ahora las conotaciones del significado de cómo erigir una vida, son meramente ad hoc acorde a quien las interpreta. O según cómo se pretende vivir hasta el final de sus días. Una considerable población adulta en pleno siglo XXI presenta comportamientos de su juventud, que están dispuestos a perpetuar indefinidamente. Es cotidiano ver personas maduras evocando actos juveniles. O evocándose a sí mismos.

   Un motero en su chopper a los 50 años o una mujer que sale en sábado por la noche a bailar pese a sus cercanos 50, son comunes en ciudades donde el desarrollo económico y social ha sido un compuesto para la motivación conductual del individuo. Contrariamente a tales desarrollos sociales tan <bondadosos>, en regiones donde ecónómicamente se ha marginado para continuar con una productividad mental, acompañada de sus menesteres y diversiones, se ha relegado el esparcimiento y se atenúa la valoración de su empréstito. Vaya, es señalar con dedo índice quién debe hacer qué a cierta edad, porque ya no representa <reto> a los que tienen el vigor.

   Hay inconvenientes para seguir <creciendo> como persona, y son, a saber:

a)La edad como estado mental; se es joven en tanto se tenga la actitud desenfadada e innagotable, ávida por continuar.

b)La edad como estado físico; contrario a la anterior, no siempre la actitud lo es todo algunas veces. Un octagenario rejuveneciéndose al correr en patineta es mal indicio de que alguien no ha <aprendido> de su edad.

c)La edad como causa y factor económico; implicaciones sociales como atender una creciente familia, inestabilidad económica o capacidades motoras, puede reducir las pretensiones de <hacer con> y la juventud se ve menguada.

d)Retraso de la maternidad; en Occidente, ha aumentado el número de mujeres que anhelan ser parte del sistema capitalista, por lo que desean <realizar> sus metas en un ámbito donde el fin es atesorar capital y funcionar a la misma velocidad social que un hombre, por lo que, muchas mujeres retrasan la maternidad. El desarrollo personal coincide potencialmente con la edad de más fertilidad. Ser vanagloriada implica perder un derecho natural a ser madre cuando es menester.

   Pero, independientemente de factores individuales y económicos, el mayor inconveniente a vencer, es el social.  


 

   Si ha de poder demostrarse que se es <redituable> a una edad madura, no hay inconveniente en seguir perpetuando tales acciones. Un Mick Jagger es más rentable a su edad, que un profesor de química jubilado.

   Sin embargo, es tal la magnanimidad del género femenino en contender por el paralelismo capitalista al género masculino, que se olvida que hay algunas variables que distan de aquél.

   En un mundo capitalista donde la rentabilidad del humano se reduce inversamente proporcional a su productividad y capacidad física, se ha reflejado la prosperidad de contrataciones en recursos humanos del sector empresarial. Las edades fluctuantes en contrataciones suelen ser entre los 18-40. Sin embargo, los reclutadores no están exentos de las mismas charadas de las cuales, ellos mismos son partícipes. En parte, la desaceleración social frena la jovialidad y entusiasmo mental del individuo, por lo que debe incurrir en la misma planeación social de aquellos que la han impuesto reiteradamente.

   Por último, sólo cabe decir que la vida es tan fugaz, que sólo la realización del momento es la que trae la felicidad y vitalidad.

   Como dice Epicuro:

   "Quien afirma que aún no le ha llegado la hora o que ya le pasó la edad, es como si dijera que para la felicidad no le ha llegado aún el momento, o que ya lo dejó atrás" .


* Goth Philosopher *