martes, 21 de octubre de 2014

Los Ni-Ni, producto del Siglo XXI



   Mera concepción sociológica y en aras de estigmatizar para un mejor uso de la historia y del habla, se les ha adherido el nombre de los "ni-ni".

   Representan lo fallido de la sociedad y sus expectativas de la evolución darwiniana, no por el hecho de no simbolizar una breve o amplia reinserción a lo productivo en la historicidad, sino por el hecho de que los valores -que se han conllevado desde los albores de la humanidad hasta la creación del PDA, han sido implicadores de lo banal y egoísta que ha sido el humano-, son una moda que no augura mucho futuro para quienes ya no pretenden ser partícipes de nada.

  Segmentativamente, esto alude a un crecimiento en la tendencia evolutiva a auto-mártires de una causa que nosotros inventamos y que no hace falta a ninguna especie, flora o bioma: el humano mismo es el que, paradójicamente, necesita de todo para poder destruirlo y vanagloriarse de su evolución.

    
   Quienes se han visto dentro de la generación "x" han visto desde el surgimiento del Atari 2600 hasta el PSP, y se regocijan con la liviandad con la que se puede ahora escuchar música por medio de transferencia en artificios tan avanzados como el Bluetooth, y no esperar cintas del viejo audio cassette enredadas.

   Una generación donde no hay utilidad práctica de la vida humana hacia sí mismo o hacia la sociedad, decide las consecuencias del efecto mariposa a nivel global. Cada particularidad, cada subjetividad y su desempeño hacia su entorno inmediato, conforma lo 'feliz': hedonismo en un radio aproximado de cuatro personas y su parentesco referido a sólo lo que hace feliz a cada persona, no a su prójimo.

   La tan esperada generación de los "ni-ni" es el reflejo de aquellos que quisieron ver el futuro a través de los ojos de H.G. Wells o Jules Verne, pero repoblado de eufemismos y de ironías: la actual realidad social denota, si no un apocalipsis bíblico, sí uno social que se forja en la intempestiva marcha de la sociedad en busca de saciar su subjetividad. Más específico, es citar el momento histórico o iconoclástico en el que surge esto. 
   
  Años entre 1991- 2004 refieren a la tergiversación de valores: aquella libertad que se persiguió en los 60's con todos sus hippies escuchando Jimi Hendrix o "The sunshine of your love" de Cream, hasta la experimentación y reasociación de valores durante la década de los 80's con su imagen tan renuente, tan Robert Smith o Duran Duran, empecinaron a un agobiamiento de lo novedoso y el "eterno retorno de la historia" nietzscheano, comenzó. La historia ya es repetición de la historia.

   Se han creado batallas y guerras tan sangrientas que lo único evidente es, que el humano, no está de acuerdo con el humano. Imponer los preceptos morales a un determinado cúmulo de masas sociales amorfas, implica darles "forma". Se vuelven lo que gente desatinada o fuera de esa moral no quiso llevar sobre sus hombros y que ha convertido en el rehacer histórico de la humanidad y su civilización. Pero, se encuentra que ya se ha hecho y dicho todo.

   Eso es un factor peligroso para una expansiva sociedad donde todos "desean".
 

   Durante esos años de "crecimiento humano" e invenciones tecnológicas, el hastío de la humanidad por perseverar en cierta secuencia de lo establecido, terminó por decidir: "todo está permitido".

   Semejantes palabras suenan a cita de Nietzsche. Si Dios ha muerto, todo está permitido.

   Se ha reinventado tantas veces la historia como cabezas ha habido en su mundo. Pero esa repetición ha hecho que, aquello por lo que se peleó, por lo que se pretendía seguir motivado en la civilización, la libertad a amarse entre Romeo y Juliet, el rock and roll que rompió prejuicios con su Elvis Presley, o el hecho de requerir rayo laser en menesteres cotidianos, ya se alcanzó. El mundo se ha abarrotado de tantos intereses sociales, que la motivación es ya no un nivel académico o la trascendencia cultural.

   Estos "ni-ni", sólo buscan representar un abandono a lo obvio de la sociedad humana: sin utilidad práctica, la masa no produce nueva historia.

   Una humanidad sin ideas, es nada. Y el mundo se paraliza.

   Donde no hay anhelo de laborar, el látigo del amo ya no pesa. Sin utilidad laboral, un castigo menos, tanto social como mental. Sin utilidad académica, no hay presión escolar maestro-alumno y el pre-ciudadano se manifiesta "pleno", sin tensiones ni preocupaciones de cualquier índole.

   Aunque estas palabras suenan perniciosamente fatalistas, ése es un mundo tan presente, que se vive a cada día. Donde un vecino sin valores, un servidor público sin interés alguno -más que su propia felicidad, claro está-, un familiar, o un jefe en la oficina sin valores, implica un retroceso en el pensamiento de la humanidad.

 
   Los "ni-ni" no implican necesariamente a quienes no se emplean asalariadamente, o a quienes no llevan una vida académica activa, sino a la parte de la sociedad que "ni" se interesa en ser parte de la sociedad, "ni" en su integridad personal. Una persona que "es", sin evocación alguna de motivación, es una alarma social contundente.

   ¿Qué espera a la humanidad, con una humanidad sin valores?


Goth Philosopher