Mera concepción sociológica y en aras de
estigmatizar para un mejor uso de la historia y del habla, se les ha adherido
el nombre de los "ni-ni".
Representan lo fallido de la sociedad y sus
expectativas de la evolución darwiniana, no por el hecho de no simbolizar una
breve o amplia reinserción a lo productivo en la historicidad, sino por el
hecho de que los valores -que se han conllevado desde los albores de la
humanidad hasta la creación del PDA, han sido implicadores de lo banal y
egoísta que ha sido el humano-, son una moda que no augura mucho futuro para
quienes ya no pretenden ser partícipes de nada.
Segmentativamente, esto alude a un
crecimiento en la tendencia evolutiva a auto-mártires de una causa que nosotros
inventamos y que no hace falta a ninguna especie, flora o bioma: el humano
mismo es el que, paradójicamente, necesita de todo para poder destruirlo y
vanagloriarse de su evolución.
Quienes se han visto dentro de la generación
"x" han visto desde el surgimiento del Atari 2600 hasta el PSP, y se
regocijan con la liviandad con la que se puede ahora escuchar música por medio
de transferencia en artificios tan avanzados como el Bluetooth, y no esperar
cintas del viejo audio cassette enredadas.
Una generación donde no hay utilidad
práctica de la vida humana hacia sí mismo o hacia la sociedad, decide las
consecuencias del efecto mariposa a nivel global. Cada particularidad, cada
subjetividad y su desempeño hacia su entorno inmediato, conforma lo 'feliz':
hedonismo en un radio aproximado de cuatro personas y su parentesco referido a
sólo lo que hace feliz a cada persona, no a su prójimo.
La tan esperada generación de los
"ni-ni" es el reflejo de aquellos que quisieron ver el futuro a
través de los ojos de H.G. Wells o Jules Verne, pero repoblado de eufemismos y
de ironías: la actual realidad social denota, si no un apocalipsis bíblico, sí
uno social que se forja en la intempestiva marcha de la sociedad en busca de
saciar su subjetividad. Más específico, es citar el momento histórico o
iconoclástico en el que surge esto.
Años entre 1991- 2004 refieren a la tergiversación de valores: aquella libertad que se persiguió en los 60's con todos sus hippies escuchando Jimi Hendrix o "The sunshine of your love" de Cream, hasta la experimentación y reasociación de valores durante la década de los 80's con su imagen tan renuente, tan Robert Smith o Duran Duran, empecinaron a un agobiamiento de lo novedoso y el "eterno retorno de la historia" nietzscheano, comenzó. La historia ya es repetición de la historia.
Se han creado batallas y guerras tan
sangrientas que lo único evidente es, que el humano, no está de acuerdo con el
humano. Imponer los preceptos morales a un determinado cúmulo de masas sociales
amorfas, implica darles "forma". Se vuelven lo que gente desatinada o
fuera de esa moral no quiso llevar sobre sus hombros y que ha convertido en el
rehacer histórico de la humanidad y su civilización. Pero, se encuentra que ya
se ha hecho y dicho todo.
Eso es un factor peligroso para una
expansiva sociedad donde todos "desean".
Durante esos años de "crecimiento
humano" e invenciones tecnológicas, el hastío de la humanidad por
perseverar en cierta secuencia de lo establecido, terminó por decidir:
"todo está permitido".
Semejantes palabras suenan a cita de Nietzsche.
Si Dios ha muerto, todo está permitido.
Se ha reinventado tantas veces la historia
como cabezas ha habido en su mundo. Pero esa repetición ha hecho que, aquello
por lo que se peleó, por lo que se pretendía seguir motivado en la
civilización, la libertad a amarse entre Romeo y Juliet, el rock and roll que
rompió prejuicios con su Elvis Presley, o el hecho de requerir rayo laser en
menesteres cotidianos, ya se alcanzó. El mundo se ha abarrotado de tantos
intereses sociales, que la motivación es ya no un nivel académico o la
trascendencia cultural.
Estos "ni-ni", sólo buscan
representar un abandono a lo obvio de la sociedad humana: sin utilidad
práctica, la masa no produce nueva historia.
Una humanidad sin ideas, es nada. Y el mundo
se paraliza.
Donde no hay anhelo de laborar, el látigo
del amo ya no pesa. Sin utilidad laboral, un castigo menos, tanto social como
mental. Sin utilidad académica, no hay presión escolar maestro-alumno y el
pre-ciudadano se manifiesta "pleno", sin tensiones ni preocupaciones
de cualquier índole.
Aunque estas palabras suenan perniciosamente
fatalistas, ése es un mundo tan presente, que se vive a cada día. Donde un
vecino sin valores, un servidor público sin interés alguno -más que su propia
felicidad, claro está-, un familiar, o un jefe en la oficina sin valores,
implica un retroceso en el pensamiento de la humanidad.
Los "ni-ni" no implican
necesariamente a quienes no se emplean asalariadamente, o a quienes no llevan
una vida académica activa, sino a la parte de la sociedad que "ni" se
interesa en ser parte de la sociedad, "ni" en su integridad personal.
Una persona que "es", sin evocación alguna de motivación, es una
alarma social contundente.
¿Qué espera a la humanidad, con una
humanidad sin valores?
Goth Philosopher