El día de San Valentín ha pasado y, sin
embargo, aún mucha gente se siente vacía o sola.
A pesar de los intentos desesperados del
marketing por vender bienes materiales completamente innecesarios para un
sentimiento que debiera recordarse -o festejarse a diario-, hay gente que se
siente sola o que no cree que algún día encontrará a su "media naranja".
La preocupación por el status quo
involucra a todos los sectores, edades y orientaciones.
Algo preponderante que nadie pretende es,
andar o salir con alguien que no sea de su "nivel". ¿Por qué? Los
médicos salen con médicos, los abogados con mujeres prestigiosas, los maestros
con maestras, punks con alguna chica skinhead o tendencias similares. Empero,
¿hay algo de malo que un profesor saliera o pretendiera casarse con una
doctora? ¿O un fisicoculturista con una arquitecta? ¿O un tenista con su
estilista?
A pesar de encontrarnos en pleno siglo XXI,
los clichés, machismo, estereotipos y demás encasillamientos de los sectores
sociales, continúan suscitándose. El hecho de que un hombre o mujer busque en
una posible pareja aquello que vea - o tenga- como características propias, es
porque la persona busca en la pareja a alguien como sí mismo, su reflejo. El
enamoramiento, aparte de los procesos bioquímicos que se generan en nuestra
fisiología, se concentra en liberar esa líbido en un objeto que nos refleje a
nosotros mismos en él -o ella-, lo que nos conlleva a un doble narcisismo.
¿Quién desea a una pareja con ocupación ajena
a nuestros intereses? Nadie. La perpetuación social de lo que ya está en acto,
depende de los factores sociales, psicológicos y económicos que constituyen el status
quo. Aquellas personas con un nivel universitario, ya asumen el derecho de
tener una pareja acorde a su estilo de vida, nivel académico e IQ. Sin embargo,
en esa perspectiva, entramos en el "racismo" o "elitismo".
En los numerosos estudios científicos que
recorren el mundo sobre el proceso biológico del enamoramiento, se omite decir
de quién o de qué se enamora alguien. ¿De una idea? ¿De una fachada? ¿De lo que
somos realmente pero que nos representa en el sexo contrario? Que la pupila se
dilata al ver a la persona amada, sí. Que ocurre una embriaguez dionisíaca o
una <cuarta locura> platónica, sí. Que la emoción de tener a esa persona
cerca a nosotros aumenta los latidos y por consiguiente, el bombeo sanguíneo y
la persona se ruborice, sí. Pero... ¿el hecho de sentir emoción hacia alguien
significa sentimiento alguno hacia él o ella?
Claro que no. Esto representa meramente
egoísmo. Egoísmo humano.
Entretenerse con un video juego, fumar un cigarro,
saludar al vecino, son actos meramente representativos del egoísmo. Si una
actitud simplificada y pretensiosa de placer, sirve de estímulo a alguien más,
puede interpretarse como recíproco. Mera representación mental y particular.
¿Por qué el sentimiento de pérdida o duelo
al perder o separarse de una persona "amada"?
El humano gusta de poseer. Todo.
Poseer bienes materiales, la naturaleza en un retrovisor, poseer la
inmortalidad y, ¿por qué no? poseer la libertad de otro humano. Desde los
antiguos faraones que compraban la vida de otro humano, hasta la trata de
blancas, todo se resuelve en la posesión, como si el ser humano se cosificara,
como si se volviese un objeto más. El hecho de incurrir en varios estados
anímicos, no es resultado solamente sentimental, sino humano. El amor, es la
esclavitud concedida con pleno uso de razón a otra persona. Cuando el amante
pierde al amado, resiente el mismo efecto de perder un <objeto valioso>,
ya que a final de cuentas, es eso, un objeto, que perdió aquello que tenía.
Única y exclusivamente para sí mismo.
Por tal motivo, por el mero egoísmo, nos
interesamos en el status quo. Porque a cada individuo le interesa ser
visto dentro de sus esfera social, como alguien "importante", a pesar
que sea un simple humano, uno entre otros tantos.
El humano está, en esencia, diseñado para
odiar, para crear, para hacer guerras, para innovar, realizar literatura,
avances tecnológicos, cambiar su bioma, etc. Independientemente de qué género
se hable, somos humanos. Una conciencia reflexiva que teme, piensa, juega,
analiza, considera, recuerda, etc. Todos estamos solos -objetivamente hablando-
y el hecho de estar en sociedad no implica que no estemos solos. Sin embargo, para cada porcentaje de
individuos con ciertas características, hay una misma probabilidad estadística
de que, en alguna otra parte del planeta, haya alguien muy similar a él. Quizá
la "media naranja"...
Las relaciones sociales son muy complejas y,
sin embargo, el humano desea la resolución de problemas en el acto. Todos
desean la resolución buena y fácil. Como fácil nos es vivir. Y el hecho de
tener una pareja con mismas actitudes, gustos o tendencias -o nivel académico-
pareciera hacer más fáciles las cosas, sin embargo, esto puede conllevar a una
competencia entre ambos o a envidia. Claro, somos humanos y deseamos lo que no
tenemos. Todos.
El amor existe, ya que de lo contrario, si
no existe, ¿de qué estamos hablando entonces?
Como dice Quine: "Si de algo se habla,
es que algo hay"...
Goth Philosopher